La solución automatiza por completo la conversión, transferencia, rehosting y validación de cargas de trabajo, haciendo real el objetivo de la portabilidad multi-cloud.
En su compromiso por impulsar infraestructura digital abierta, segura, soberana e hiper-escalable, Whitestack presenta Chrysara, su solución de portabilidad de cargas de trabajo, cubriendo la brecha que actualmente existe para poder implementar la libertad de movimiento entre distintas soluciones de cloud, eliminando dependencias de proveedores y superando limitaciones técnicas que históricamente han dificultado estos procesos.
Esta tendencia de portabilidad o repatriación de cargas de trabajo es un movimiento que se ha acelerado drásticamente en los últimos meses, a raíz de los cambios en el mercado de soluciones de Virtualización (on-prem), y los altos costos en el Cloud Público.
Según un estudio de theCUBE Research para Oracle, la adquisición de VMware por parte de Broadcom en noviembre de 2023 marcó un punto de inflexión estratégico para la industria. Tras la operación, la compañía impulsó una serie de ajustes orientados a optimizar su estructura de costos y fortalecer su modelo de negocio. Estos cambios incluyen modificaciones relevantes en su programa de partners y, especialmente, una redefinición del esquema de licenciamiento de VMware.

Una pieza central en las estrategias de portabilidad de cargas de trabajo es KVM (Kernel-based Virtual Machine), una solución de virtualización extremadamente madura, incluída sin costo en Linux, y que es la tecnología detrás de las principales plataformas de cloud público.
Chrysara implementa la visión de Whitestack hacia los multi-clouds abiertos, al permitir automatizar el delicado proceso de mover cargas de trabajo desde entornos legados o propietarios, hacia la nueva generación de soluciones de cloud más abiertas y basadas en KVM, de menor costo, y alta escalabilidad. Esto la convierte en una alternativa menos intrusiva y más segura, ideal para entornos de misión crítica.

Existen dos procesos muy críticos en el proceso de migración de cargas de trabajo, que lo vuelven lento y complejo de realizar en forma manual:
- La conversión de la imagen del disco, debido a que se deben reemplazar drivers para permitir adaptación nativa al nuevo entorno de virtualización.
- La verificación del correcto funcionamiento, en el nuevo entorno, de las máquinas virtuales.
Chrysara automatiza estos procesos, permitiendo el ensayo y movimiento masivo de cientos de máquinas virtuales, y eventual rollback en caso de que requiera alguna adaptación adicional, de manera supervisada, reduciendo el tiempo de migración en un 70% comparado con procesos manuales.
Para entender con mayor detalle los desafíos tecnológicos de una migración desde VMware, recomendamos el e-Book “Estrategias de migración de VMs desde VMware”, donde se desmitifican algunos temores en torno a este tipo de procesos.

